Sandra Ferrer : «En Programa Mía trabajamos con las mujeres transformándolas y haciéndoles sentir algo distinto, llenándolas de amor»

Sandra Ferrer es psicóloga, terapeuta y apasionada de la comunicación. A través de sus vídeos, posts, entrevistas y podcasts ayuda a mujeres a salir de relaciones turbias. Les muestra otro camino para quererse, valorarse y les guía a la hora de buscar su propio reconocimiento. Les enseña a adquirir la suficiente seguridad para no depender de sus parejas u otras personas de su entorno.

Con su Programa Mía te acompaña a construir las bases para disfrutar de una relación sana, que te sume, que te haga sentir libre y segura de ti misma, para así superar la dependencia emocional que en muchas ocasiones reside en nuestras relaciones amorosas y nos avoca a una relación tóxica.

Muchas mujeres han ganado en seguridad y liderado sus vidas con Programa Mía

P: ¿Por qué surge el proyecto Programa Mía? ¿A quién va dirigido?

R: Hace unos años caí en una relación muy turbia. Me perdí. Y mira que siempre me he considerado una persona con mucha vitalidad, pero en aquella etapa la perdí y no sabía qué me estaba pasando. Cuando logré salir de ahí, me tatué en el costado izquierdo, en la parte de las costillas, “My own”. Quería reflejar la importancia de estar conmigo, de fiarme siempre de mi intuición, de ir a favor de mi y no de los demás.

Pasados unos años de crecimiento personal y profesional, decidí inaugurar mi marca personal llamándola “Programa Mia”. Programa Mia, además de una plataforma de divulgación e información acerca de estos temas gratuita, ofrece un programa online de 16 semanas para mujeres que están inmersas en relaciones tóxicas o bien nunca les sale bien y están frustradas y agotadas de eso, y necesitan ganar en seguridad y llevar las riendas de su vida.

Es un programa de terapia grupal (juntamos a 6 mujeres) y en esas 16 semanas, ocurren cosas maravillosas. Trabajamos transformándolas y haciéndoles sentir algo distinto, llenándolas de amor. El programa va dirigido a mujeres que se encuentran constantemente repitiendo relaciones que no les salen bien, o bien a mujeres que son ideales por fuera, que lo tienen todo o lo que se supone que se debe de tener para sentirse bien con una misma, pero no son felices. En definitiva, a todas esas mujeres que no se acaban de sentir dueñas de su vida y se pierden en el otro o lo evitan para no sufrir.

P: ¿Cómo nos ha afectado e influido la pandemia a nuestros corazones, al amor y a nivel emocional? ¿Nos ha reforzado de alguna manera?

R: La pandemia ha servido para que las personas, los humanos, hagamos un ejercicio que deberíamos hacer por cuenta propia pero nos aterra: PARAR. Parar y dejar de evadir nuestros temas no resueltos con el trabajo, las reuniones sociales, esos vinos tras el trabajo, el deporte, el consumismo o lo que sea.

Incluso nos hacemos adictas a las relaciones y mientras estamos analizando al pie de la letra lo que hace o piensa el otro, nos evadimos de nosotras mismas.

Con el confinamiento, es fácil conectar con ese vacío que hemos intentado llenar con numerosos distractores y que nuestra necesidad de amor, parece que crezca. Y quizás, lo que llamamos amor, en muchas ocasiones, también es necesidad si viene desde esa inquietud por llenar algo que no sabemos cómo llenar.

P: Tus conferencias, talleres, etcétera ¿Qué objetivo o finalidad tienen?

R: Concienciar. Cuando lanzo mis ideas, intento que aquellas mujeres que quizás están más lejos de ese objetivo que tengo tan a fuego de mirarse a ellas mismas y no al otro, se haga realidad. Hay mujeres que ya lo hacen, otras que no lo hacen pero consumiendo ese contenido lo harán en unos meses o quizás otras lo harán en años. Pero si puedo contribuir a ese despertar o darse cuenta, yo me voy a dormir súper feliz.

La idea es que busquen en ellas aquel amor que están buscando fuera. Porque desde ese lugar, las relaciones que llegan son carentes, acaban reflejando su falta de amor y compromiso con ellas. Si yo no soy capaz de decir alto y claro lo que siento y lo que necesito, ¿Cómo el otro me lo va a ofrecer? Entonces acabamos construyendo relaciones impostadas y luego pedimos que el otro nos mire, nos priorice y nos valore. Pero nosotras no lo hacemos. Porque a veces queremos que el otro nos escoja. Y para que nos escoja, creemos que debemos ser lo que él necesita.

P: ¿Cómo influye la dependencia emocional en una pareja?

R: Cuando dependes emocionalmente del otro, sientes que tu vida gira alrededor de esa persona. Y que si ese mensaje llega, estás bien, pero si no, no. Y cuando eso ocurre, es que hay algo de lo que no te estás responsabilizándote. Y por eso depositas en manos del otro tu felicidad.

A veces me preguntan cómo dejar de tener tantas expectativas con alguien. Y siempre respondo: “¿Qué pasaría en ti y en tu vida si esa relación tirara hacia adelante?”. Entonces te responden proyectándose en esa relación como una mujer completa, feliz, motivada, amorosa.

¿Cómo no vas a generar tantas expectativas en él y esa historia entonces? Estás haciéndole responsable a él y a esa historia de tu felicidad y de ese Yo ideal al que quieres aspirar. La idea es que ese Yo que tanto te entusiasma, logres alcanzarlo contigo misma. Y desde ahí, es cuando llegan relaciones que sí te suman y no que te salvan de la cueva llena de murciélagos.  

P: ¿Cuáles son las claves para que una relación funcione?

R: Esto lo explica Joan Garriga en su libro “El buen amor en la pareja” y dice que lo más fundamental es que SEA FÁCIL. ¿Sabes cuántas personas se enganchan a las relaciones complejas? Es como si relacionáramos amor con esfuerzo. Y cuando eso ocurre, es que hay patrones familiares y conceptos sobre el amor que debemos revisar.

Si a mi siempre me ha costado horrores que el reconocimiento por parte de mi padre o de mi madre llegara bien porque estaban ocupados o porque eran muy exigentes, cuando llegue un hombre que a la mínima de cambio me regale cosas y sea cariñoso conmigo, me va a rechinar. Es como que no lo tengo almacenado en mi registro emocional. Por eso, me resulta más familiar vincularme con hombres con los que me tengo que ganar ese cariño. Y para sanar eso, hay que hacer un trabajo emocional profundo.

Además de eso, que tú misma te sepas dar lo que necesitas, es la condición básica para que esas relaciones funcionen y no coloques al otro como el responsable número 1 de tu bienestar.

P: ¿Cómo podemos reconocer un amor tóxico?

R: Es muy fácil, eso se siente. Básicamente porque te hace daño. Y porque gastas una grandísima cantidad de energía en esa historia. Suelen haber muchos baches, y pasas de momentos muy bonitos a otros en los que sientes que esa relación se va al traste y tú con ella. Y el refuerzo intermitente es lo más adictivo que hay.

Como una máquina tragaperras, por ejemplo. Hoy gano 200€ y pasado pierdo 400€. Y sólo quieres probar y probar y probar hasta que vuelvas a obtener el premio y vuelvas a sentirte bien. Aunque esa paz interior dura muy poco, porque la relación en sí es turbulenta y su propia construcción se basa en esas curvas que tanto te desestabilizan y te hacen adicta a ella.

Y es por eso que no logras salir de ahí, porque tienes la esperanza de que algún día, sólo vaya a quedarse la parte bonita.

P: ¿Por qué en pleno siglo XXI tenemos miedo a amar o ser amados? ¿Han influenciado la proliferación de apps de ligue y redes sociales a ello?

R: Yo soy partidaria de las apps para conocer a gente y más con los tiempos que corren. Aún así, tengo que decir que se deben dar varias premisas. El tema no es buscar y buscar, sino que antes nos tenemos que parar a ver desde qué lugar estamos buscando. Si estamos en esas apps con una cara hasta los pies, buscando corroborar que la app es una porquería, o con la desconfianza de que cualquiera nos la va a jugar. He visto a muchas mujeres que aún con ese arsenal de miedos y de frustración, siguen erre que erre ahí. Quizás es ahí dónde es bueno parar y dejar de hacer para empezar a sanar aquella mochila de decepciones que llevamos a cuestas. Es súper importante la sintonía en la que tú te presentas frente a la posibilidad de encontrar a alguien. Al final, tú creas lo que crees. Por eso es fundamental revisar tu energía en cómo lo haces.

También es verdad que cuando hay tantas opciones y tan fácil acceder a ellas, es también fácil que sintamos que no tienen tanto valor. Cuando conocías al amigo de tu amiga, no tenías narices a no contestarle cuando te proponía quedar. En cambio, ¿Cuántas personas dejan de responder a un perfil de Tinder que les propone ir a tomar algo? Y, ¿sabes qué? Aunque sean perfiles, somos personas. Y eso sí que creo que tiene impacto.

Aún así, los miedos también es cierto que se acumulan decepción tras decepción y herida tras herida. Y como decía antes, estamos muy acostumbrados a obviar esos baches y a seguir y seguir. Y nos olvidamos de parar y reparar. Y pensamos que “cuando llegue la persona, todo irá bien”. Pero no siempre es así si no reparas ciertos temas que vas a volver a volcar en tu próxima historia.

P: ¿Existe una fórmula mágica en el amor? Si es así ¿Cuáles serían los ingredientes?

R: Yo no la conozco. Pero sí que puedo decirte lo que funciona. Y es darte cuenta de cuando la cosa fluye. ¿Cuántas veces nos encallamos intentando que sea lo que ya vemos que no está siendo? Ojalá tuviéramos la habilidad de soltar, de aceptar que lo que es, tiene que ser. Y lo que no, no.

Dejar de resistirnos a lo que está ocurriendo, pretendiendo evitarlo porque queremos que salga bien. Pero quizás, el foco está en soltar lo que sentimos que no está yendo bien para poder enfocarnos en lo que sí puede fluir. Obsesionarnos en que salga bien es el preludio de todo esto que te comento. Porque el miedo te lleva al control y el control te lleva a pretender manipular sentimientos que no son manipulables.

P: Cuéntame cuál es tu historia de amor favorita (cine, historia, literatura o la vida real…)

R: Hay tantas… Soy una romántica empedernida, no te lo voy a negar. Aunque si te pusiera algún ejemplo, sería entrar en contradicción con todo lo que te he contado jejeje. Pero aprovecharé la historia de Titanic, ¡¡que me encanta!!

¿Qué hubiera pasado si hubiera existido Titanic II? Después de que Rose ya se sienta libre, ¿Seguiría enamorada de Jack? Analizándolo, ¿ella se enamoró de él o de su libertad? La libertad que ella no tenía y necesitaba para ser feliz. Nunca lo sabremos, no hay Titanic II, pero ahí lanzo la reflexión.

Tú eres Tú
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías
Tú eres Tú
Yo soy Yo
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
Será maravilloso
Si no, no puede remediarse.

Fritz Perls