Llevaba meses sin visitar mi blog y ya tocaba refrescar un poquito esto, ya sabéis nuevos propósitos del año 2024. A fecha de hoy, sigo sin protagonizar una comedia romántica y me estoy volviendo la Grinch del amor. En parte que este personaje sea de mi color favorito ayuda y además el verde me sienta de maravilla. ¿No decían que quién se viste de verde por guapa se tiene? pues esa soy yo.
¿Os acordáis de la historia de David y Goliat? la victoria del pequeño frente al grande, del desvalido frente al poderoso. Pues en el mundo del amor se invirtieron las tornas y la Goliat femenina venció a David, en concreto a unos tres. Esta vez no fue con una honda, sino con la indiferencia ante un Ghosting y el renacer para convertirla en una gigante y esta vez no era el de la Biblia.
Ser mujer en este mundo moderno es complicado y más cuando piensas que ha aparecido el amor de tu vida y a los segundos, es el fantasma de tu vida. En la vida de la pequeña Goliat se cruzaron los David equivocados. Y os los puedo enumerar en estas breves líneas:
La terapia de David por la psicóloga Goliat
Parecía que un tío inteligente, con las ideas claras y las ganas de crecer había aparecido en su vida. Las primeras cervezas y risas llevaron a pensar eso. Pero acabó convirtiéndose en un paciente de consulta, volvía a ser la psicóloga de los miedos de un chico inseguro, que hablaba de su ex y la pequeña Goliat sin saberlo era una tirita más para olvidarla. Lo bueno de esta historia es que la llevó a una hamburguesería de vicio y ya puede apuntarlo en su Google Maps de sitios a visitar en su móvil, es lo que tiene que ella sea una foodie en potencia. Por un momento pensó que bueno acabarían dándose el revolcón en el coche, después de que él le preguntara ¿cuándo tienes la casa sola? , pero todo se quedó en un idílico pensamiento. Ya que el señorito tenía frío y no quería que a la pequeña Goliat se la helara el culo. Por más que ella intentaba ponerle acción y chispa a las citas, el aburrimiento siempre estaba presente. Intentó solventarlo con palomitas, coca cola y un partido de baloncesto, pero lo único que resolvió es que cada uno estuviera más atento al partido que a ellos mismos. Además siempre era cuando él quería y podía. Cansada de esto, lo borró, lanzando su arma letal y cuando quiso volver a saber de él, vio como disfrutaba de su ex en unos cuantos stories en Instagram. Ahora ha salido corriendo, tras esa terapia y ha observado que David número 1 sigue practicando el orbiting y la pequeña Goliat lo ha dejado fuera de su órbita.
David y la pequeña Goliat juntos en un columpio
Los columpios siempre me han gustado, desde chiquitita. Pero la de cosas que una no se imagina que pueden ocurrir aquí. Una tiene los pies mataos de tanto andar, un hambre que se comería al primer peregrino que aparece por el Camino, pero cuando aparece un chico interesante, se olvida del cansancio y del hambre. Lo que le gusta a una ligotear en tierra desconocida, abrir el Tinder y encontrarte con las novedades autóctonas que ofrece el Camino De Santiago. Una de ellas era David número 2, cinéfilo, erudito, emprendedor, el príncipe que todas queremos. Con una sonrisa que puff… derrite a cualquiera. La pequeña Goliat acabó cayendo a ese embrujo gallego, a la labia que tienen algunos chicos del Norte. A los paisajes idílicos de las Rías Baixas y a los paseos por pueblecitos que enamoran. Acabó también en un columpio, convirtiéndose en la cena de David, a pesar de que habían comido hamburguesa. Creo que la pequeña Goliat lo pondrá en las reseñas de Google como «el columpio en O Viso, mejor enclave turístico para comerte el…» y ahí lo dejo. No sé si la pequeña Goliat vio las estrellas por las espectaculares vistas panorámicas de la ría de Vigo, las Islas Cíes y los alrededores o porque tuvo un orgasmo de esos que flipan. El mejor souvenir que te puedes llevar de un rinconcito turístico, el clásico amor de verano, que se queda en eso y ya está. Porque después de decirle a la pequeña Goliat que volvería a verla en un futuro, desapareció y eso que no tenía que ver nada con las Meigas.
David «el intento de Steve Jobs»
Este último era un intento de Steve Jobs, un coach que te quiere reconducir y que se cree el rey del mambo. No sé si se había estudiado media enciclopedia, pero el chico tonto no era, lo que pasa que todo lo empañaba porque básicamente te decía «tía ¿tú qué estás haciendo con tu vida?» y ahí de prepotencia a él no le ganaba nadie. Que las conversaciones eran interesantes y diferentes, sí, que tú eras una mediocre para él, también. Pero sabía que si te enseñaba su culito anatómicamente perfecto, te ibas a cegar por completo. Así que la pequeña Goliat cedió y acabó en las sábanas de David, frente a un espejo, teniendo sexo rico durante unos días, hasta que la magia del Ghosting hizo su efecto.
La pequeña Goliat se ha quedado perpleja ante este fenómeno del destino, conocer en seis meses seguidos a un número indescriptible de ligues con el nombre de David. Llegó a pensar que era un fenómeno de esos que se conocen como paranormales o si era algún mensaje divino. Lo más alucinante es que cada David era un universo diferente, pero todos unos fantasmas de cuidado.
El próximo capítulo… se está cocinando y también se llama David. ¿La pequeña Goliat, que ahora es una gigante, lo pasará a formar parte del club de fantasmas? Como dicen en el cine to be continued…