Taconeo y contoneo en la sala.
Todos entonaban la farruca con fuerza
Y mi cuerpo te hechizaba.
Con destreza y con fuerza.
Tu mirada ansiosa me buscaba.
Tu boca pintada de rojo sangre
Mi cobijo de pasiones, mi lugar
De encuentro donde me perdía en mis
Deseos incontrolables, pero todos inolvidables.
Flamenca con cuerpo racial,
En aquella habitación que huele a sudor,
A despedida, al fin de esta pasión.
La soledad me envuelve vestida de frío
Y me embarga la desilusión.
Vuelvo a escuchar el cante jondo de tus besos,
De aquellos que me envolvieron con cada
Movimiento de tu pelo, con cada contoneo de tu
Cuerpo.
Ese compás que me susurra al oído
La canción de nuestra historia, aquella que definía
Mi vida, aquella que construimos unidas.
Envuélveme con tu aura de dulzura, de ternura
Invítame a ese baile, bailaora virtuosa, bailaora hermosa.
Eres mi lujo privado, mi lujo oculto.
Cada día rezo por un beso tuyo.
Macarena, mi reina de Barbate y mi pasión flamenca.
Nos conocimos una tarde de luna llena,
En aquel faro que pasó a ser el cobijo de deseos
Incontrolables y nuestro rincón de amores inolvidables.
Ahora escucho el ritmo de tus tacones en el tablao,
La felicidad en mis oídos al oírte bailar.
Fuerza, arte, amor y dolor, expresas todo con una sola
Emoción. Y muero con cada tacón, con cada punta,
Se va acercando mi final, pero tú te has convertido en mi
Penitencia, en mi muerte con el latido final. Un silencio en la sala
Y el sonido de la guitarra rasgada que me dice adiós, donde hubo amor.
Kelia Vidarte Ojeda 2019