<< ¿Pero quién de fuera? Es que claro, como este chico habla enigmático… ¿Pero y dónde se ha metido Jorge Javier? >>, la conversación entre Adara y Joao fue historia de la televisión. De aquí puedo sacar algo claro que yo también me topé con un chico enigmático. No tenía pensado en meterle a formar parte de mi saga Amor en tiempos de Tinder, pero es inevitable no hacerlo porque le conocí por allí.
Es abogado y yo pensé ¡bien alguien que me podrá sacar de la cárcel! No es que frecuente la cárcel, pero mira a Bridget Jones sin querer acabó en una celda con miles de asiáticas, sus bragas gigantes (yo confieso que algunas así tengo), tabaco en vena y yo no tenía wonderbras para regalar a las presas.
Empezó siendo el chico de las poesías y no me refiero a protagonizar la canción de Romeo Santos. Nuestra «relación» se resumió básicamente en dos citas, en parte porque Illa, el ministro de sanidad, pretendió que lo nuestro no funcionara. En época de pandemia es un caos poder conocer a un hombre y eso nos afectó, está claro. No sé si lo nuestro hubiera funcionado, nuestras quedadas molaban, pero como iba a conocer a un chico en condiciones un año de mierda, si el resto de años tampoco lo había conseguido, era demasiado lotería y este año además no la he jugado.
Lo único que me llevo de nuestras quedadas son unos kilos de más. Nuestras citas se basaron en cenas en bares y restaurantes de Madrid y en cada cita no aumentó nuestro enamoramiento, fueron nuestras kilocalorías. En la primera cita se vino arriba con una ración extra de fingers de pollo y patatas en el Goiko Grill. Menos mal que esa noche llevaba falda, porque te juro que si llego a ponerme mis Levis favoritos, los pantalones no me cierran. Él era un chico alto y podría disimular perfectamente unos kilos de más, pero yo con mi estatura Minion lo tengo demasiado complicado.
En nuestra segunda cita no tuvimos mucho tiempo para comer porque nos convertimos prácticamente en sommeliers de cervezas. De esos pedos en condiciones, donde filosofamos sobre la vida entre IPAS, Lagers y Pale Ales. Que risas nos pegamos y que «divertido» fue ver la cuenta final . Pero bueno la vida está para vivir el presente y si se vive así, ¿por qué no? así que me llevo una noche de muchas risas y cervezas a su lado. Allá él que se pierde salir con una auténtica foodie.
Me gustó conocerle, lo noté desde la primera cita. Lo que más me llamó la atención de él era lo peculiar que era, lo místico y esa sonrisa de pillo que me tenía enganchada. Y su energía, que la verdad que era una de las más bonitas que conocí. Él también me dijo que le gustaba la mía, pero seguro que lo hizo para fardar un poquito de misterioso. No soy mucho de horóscopos, pero confieso que llegué a buscar nuestra compatibilidad. La verdad que no salimos muy bien parados; Él, piscis, signo de agua y yo Aries, signo de fuego. Vamos que me ha apagado y se ha esfumado, tanto que hasta ha desaparecido. Me di cuenta que el chico Piscis es un poco complicado porque, aunque de primeras parezca un romántico de la vida, luego su corazón es más difícil de lo que parece a primeras. Y todo esto unido a que en su mente sucede un mundo paralelo, el mundo de sus sueños.
Así que nada chiquillo te recomiendo que cambies la táctica del orbiting , los likes y los simples mensajes navideños y me llames para tomarnos unas cerves, aunque viendo el percal y que ya entramos en enero y hace un frío de narices. Prefiero una de chocolate con churros. Ahí te dejo el mensajito, allá decides tú si aceptarlo.
