Détox love, se cierra el ciclo

Aquí estoy enfrente de mi ordenador, con una alerta metereológica recién emitida, con 25 grados en mi casa y temperatura elevada. No precisamente por estar con calentón o por deseos sexuales, sino por evitar que este calor me lleve a la tumba. Y eso que yo soy del team verano, pero tengo que confesar que mis ganas de matar aumentan y que necesito urgentemente una piscina, playa o un helado bien fresquito.

Que curioso es el ciclo de la vida, parezco el guionista del Rey León. Estoy escribiendo mi último post (por lo menos hasta fecha de hoy) de Amor en tiempos de Tinder y lo cierro prácticamente con el mismo título con el cual lo empecé y con 21 historias a mi espalda. Mi fase asexual ha precipitado esa caída, he desinstalado las apps de ligue de mi móvil, estoy cansada de tipejos, me interesa más el mapa del tiempo que los hombres y empoderarme como mujer. No los odio, porque en esta vida también hay santos, pero creo que estoy en una fase que necesito tranquilidad y centrarme en terminar las temporadas de Bridgerton, en vez de perder el tiempo en ser yo la protagonista de salseos amorosos.

Lo hago justo en verano, cuando aumentan las posibilidades de que un maromo se acerque a mi vida, pero sinceramente no me apetece un entretenimiento virtual, perder vista frente a la pantalla y esperar que sea el de la foto el que acude a la cita. Estoy cansada de entrevistas, de miedos, de ghostings, de cambios de actitud y de falta de interés. Solo me interesa ser una bichota comiéndose el mundo, viajando, disfrutando de momentos, de mi gente, de mi familia y de mis amigos. Confieso que estas historias hicieron reírme mucho, sobre todo al escribirlas y pensar…. «¿en qué momento amiga?» ; pero como diría Karol G qué hubiera sido si antes no los hubiera conocido (bueno he cambiado un poco la letra), pues que no podría haber escrito estas maravillas de microrrelatos. Escribir siempre me da mucho más de lo que me quita, es un acto de amor que sana y ayuda.

En cuanto a mi situación actual podríamos establecerla muy parecida a mi primer capítulo: Solterona con peso desconocido tras toneladas de comida peruana, alcohol en vena y cenas desmesuradas gracias a las vacaciones de verano. Estoy a esto… de llevar braga faja y sigo sin encontrar a mi Mr. Darcy, eso sí, no estoy desempleada.

Pues hora de la muerte de Tinder: 10:14 horas un 20 de julio de 2024. Lo que viene después lo desconocemos.

FIN