U2: 1, 2, 3… ¡Chupito!

Todas sabemos que las noches de mexicano entre chicas pueden acabar mal, por culpa de los malditos tequilas o pueden terminar muy bien. La verdad que yo no tengo muy buenos recuerdos de esas noches, una vez acabé bailando en un bar con un cinturón de un chaval que me había agenciado por culpa de la borrachera que llevaba encima y fui testigo de cómo mi amiga vomitaba en un taxi y el taxista casi llamaba a la policía. Así que las noches de tequila son muy, pero que muy peligrosas.

Pues resulta que Carlota aterrizó en los Madriles y eso se merecía una celebración por todo lo alto. Eso es lo que pensó Clara, así que propuso una cena en un mexicano por todo lo alto con cervezas y tequilas incluidos. Esa noche también hubo sesión de microteatro, porque yo estoy segura que Pedro Almodóvar la va a fichar en algún momento de su vida, adora el mundo del artisteo. Pues a lo que iba, Clara, Carlota y su grupo de amigas acabaron en un bareto jugando al futbolín. Aunque Clara sus dotes como delantera centro no los tiene muy desarrollados, así que pensó que lo mejor sería unirse , junto a Carlota a un grupo de chavales que charlaban animosamente en una mesa cercana. Los mejores descubrimientos surgen así, que si conversación, que si cervecita, que si ¿jugamos al billar? Parece ser que la noche empezó a coger forma. Habían hecho amigos, en el momento menos pensado.

Clara es una fan de U2, pero de las grandes, de esas que podríamos decir que las letras de las canciones de los irlandeses son la banda sonora de su vida. Tan fan era que había comprado una entrada para ir a verlos sola a un concierto en Barcelona. Pero ahí estaría Andrés para aparecer en el momento más indicado. El chavalito del grupo había sentido un feeling enorme con Clara y no se lo pensó y le dijo <<Clara me voy contigo al concierto de U2>>. ¿A veces hacemos locuras por amor? Pues sí, porque Andrés no sabía ni quiénes eran, pero aun así le dio a comprar el billete a Barcelona y rumbo a U2.

Clara invitó a chupitos a la mesa, un tío que hace una locura así se merece una celebración por todo lo alto. Esa noche los chavales, celebraban una despedida de solteros. ¿De una boda saldría otra boda? Eso no quedaba muy claro. La noche se alargó y Clara acabó invitando a Andrés a su casa. ¿Y qué mejor qué hacer una noche de verano? Pues piscina a las cuatro de la madrugada y sexo del bueno. Pero cuando parecía que todo marchaba genial, resulta que Andrés era colega del ex de Clara y la cosa se enfrió un poco.

El día del concierto llegó, pero lo que había pasado esa noche de locura y desenfreno, se había estancado. Allí en Barcelona fue todo muy light y ninguno se lanzó a la piscina. Días después Andrés y Clara se encontraron en la feria de Málaga, pero él la evitaba por completo y resulta que éste se había echado novia. Y el destino es tan curioso, que quería seguir dándole sorpresas a Clara. Ella trabajaba como organizadora de eventos y un día recibió la petición de presupuesto para la animación de una boda. Y la boda era ni más ni menos que de Andrés. Así que el Beautiful Day de U2 precisamente no iba a ser para ella.

Así que nada 1, 2, 3… ¡Chupito!

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La sentencia del fiscal del amor

Ya no solo la pandemia nos va a volver locos a todos, el estrés laboral es el culpable de los quebraderos de cabeza, de las peleas en casa y de las rupturas amorosas. Precisamente esa fue la excusa por la cual el fiscal me dejó <<respecto a conocernos, la verdad que no me veo predisposición por mi parte. Llevo mucho estrés y la verdad, ya lo viste el último día que no estoy en lo que tengo que estar y no quiero hacer perder el tiempo a nadie…>>, me dijo.

A mi parecer fue una excusa barata para dejar de formar parte de mi coranzoncito. Se unía a mi múltiple lista de fracasos amorosos, yo me veía asegurada de por vida. No todos los días se conoce a un fiscal, pero claro era demasiado perfecta nuestra historia como para ser verdad. Pero, lo más gracioso de nuestra historia fue la forma que nos conocimos. Os resumo, en estas breves líneas de mi mes de febrero, el mes del amor y de nuestra corta, pero intensa historia.

Al fiscal lo conocí mientras devoraba unas tostadas de aceite de oliva y tomate y desayunaba frente al hospital en el que le hacían unas pruebas a mi madre. Al ver tanto médico interesante por la zona, decidí abrir Tinder y ver si el radar me regalaba un cardiólogo en mi vida. Pues resulta que me regaló un fiscal, un valenciano que llevaba tan solo diez días en Madrid y que buscaba gente para que le enseñara la ciudad. Y claro aquí estoy yo como buena samaritana para hacer sus deseos realidad. Finalmente acabamos hablando un montón, intercambiando recetas de comida, vacilándonos y programando una próxima quedada, lo que pasa que él no sabía que aquella futura cita iba a tener que compartirla con mi madre.

Sí, el día que nos conocimos que iba a ser un día muy tranquilito, acabó con una invitación por su parte a la mesa donde tomábamos unas cervezas, a mi queridísima madre. Al final la primera cita con mi crush y con mi madre ¿Qué os parece? No podía ser un psicópata porque trabajaba para la ley, pero me pareció tan raro que un chico me dijera: <<Si quieres dile a tu madre que se apunte también con nosotros>> y al rato le esté hablando de su abuelo, de Valencia, de las paellas, de su familia y que le diga <<A tu hija me la llevo a Valencia>>. Estas cosas solo me pasan a mí.

Pues por lo visto no fue mal, a él le gusté y mucho, no solo físicamente, sino también mi rollito y que soy muy divertida. Una no puede ser tan irresistible para los hombres porque luego tiene quebraderos de cabeza. En nuestra segunda cita ya no había madres de por medio, solo unas croquetas de vicio y mucho alcohol. Nos recorrimos todos los bares de la Latina, bebiendo vermuts, cervezas, vinos tintos y blancos y dejando sin existencias de comida a los restaurantes. Parecía la ruta de la tapa y yo solo quería comérmelo a él. Pero el culpable de todo fue el gin tonic y resulta que acabamos en un hotel, yo con un chichón en la cabeza porque me estampé contra la puerta del local de copas y la tarde culminó solo con sexo oral.

Creo que esa era la penitencia y el precursor del final de nuestra historia. La tercera cita fue una conversación entre un psicólogo y su paciente. Evidentemente él es el paciente y yo la psicóloga, su diagnóstico: estrés laboral, él pensando en sus cosas, pasando de mis besos y marcando las distancias. Yo, volviéndome a pillar e idealizando otra vez a un fuckin hombre en mi vida, volviendo a darme la hostia y volviendo a creer que por fin llegaba el definitivo.

Mi sentencia: Culpable.

Miriam Albil: «Ayudo a gestionar emociones y pensamientos, para así dejar de vivir desde el miedo y vivir desde el amor»

Miriam Albil es psicóloga y experta en pareja y en sanación de heridas emocionales. Su objetivo de trabajo es poder enseñar a las personas a conocerse así mismas, que se comprendan y que vean las heridas emocionales que tienen. A través del amor éstas aprenden a sanarse así mismas, sabiendo gestionar sus emociones y pensamientos. Dejan de vivir desde el miedo y viven desde el amor.

Su proyecto Albil Psicología, va más allá del paciente. Trabaja con participantes que quieren mejorar sus vidas con referencia a temas de ansiedad, depresión, problemas de pareja, baja autoestima, problemas escolares y aquellos que quieren empezar a vivir desde el amor.

Para Miriam Albil el autoconocimiento es un pilar importante para saber gestionar tus emociones

P: ¿Por qué surge el proyecto Albil Psicología? ¿A quién va dirigido?

R: Albil Psicología es el centro que  fundé para poder ayudar a las personas a encontrar su mejor versión. Son muchas las personas que sufren por no conocerse, no saber conectar y gestionar sus emociones y , que viven anclados en creencias limitantes que les impide estar bien en sus vidas.

Y la psicología es una herramienta maravillosa, que nos permite descubrir qué es lo que nos hace pupa y, poder aprender herramientas para gestionar lo que nos pasa y, así poder darnos paz interna. La vida es la película que nos queramos contar, y las personas tenemos un discurso interno bastante negativo y duro. Si aprendemos a cambiar esta historia, y a gestionarnos emocionalmente, nuestro bienestar está asegurado.

Al centro puede acudir toda aquella persona que, quiera vivir desde su  mejor versión. Cuento con un equipo maravilloso y especializado en las diferentes edades y áreas.

P: ¿Cómo nos ha afectado e influido la pandemia a nuestros corazones, al amor y a nivel emocional? ¿Nos ha reforzado de alguna manera?

R: Ha reforzado a las personas que estaban despiertas y, a pesar de la situación, han visto todo esto como una oportunidad. Considero que esta pandemia, nos ha puesto de cara con aquellas cosas y, aspectos que no queríamos ver, tanto de nosotros mismos como de la vida. Quien haya afrontado esto, ha salido muy reforzado y, quién no, ha hecho incrementar su dolor.

P: Tus conferencias, talleres, etcétera ¿Qué objetivo o finalidad tienen?

R: Mis conferencias y talleres tienen la finalidad de despertar conciencias. De dar información que, a los asistentes les haga un clic y, que vean que existen otras formas de afrontar las situaciones y de llevarlas que, no implican sufrimiento. Y que posteriormente puedan hacer un trabajo personal, en la modalidad que ellos decidan, para aprender esas nuevas formas y, darse calidad de vida.

P: He observado que uno de tus pilares a la hora de trabajar es el amor ¿Cómo influye éste en el desarrollo personal?

R: ¡Lo es todo! El tipo de amor y afecto que nos dan de pequeños, es lo que va a determinar qué herida emocional tenemos, y ésta es la que rige luego nuestros comportamientos en la vida adulta.

P: ¿Cuáles son las claves para que una relación de pareja funcione?

R: Lo primero es amarse a uno mismo y, tener mucha conciencia de para qué voy a vivir la experiencia y la aventura de estar en pareja. A veces, de manera inconsciente, estamos en pareja para obtener algo que sentimos que no tenemos o, para sanar carencias que no hemos recibido en nuestro pasado. Si entro en una relación desde ahí, la relación sino se trabaja, tiene los días contados.

Y si me sumergo en la aventura amándome y, no desde la necesidad, esa relación tiene duración. La clave más importante, es entender que una pareja es un proyecto común que hay que trabajar todos los días en equipo. Que la pareja es una construcción que suma y aporta, y que en el momento que hay sufrimiento, hay que tomar decisiones.

P: ¿Cómo influye el autoconocimiento en el bienestar emocional?

R: Para mí es la clave de todo. Si no nos conocemos, no podemos ser conscientes de qué cosas nos hacen sentir bien, qué queremos o hacia dónde queremos ir y, desde dónde queremos vivir.

Si no me conozco, tendré tendencia a hacer lo que la sociedad impone o esta de moda. Esto genera mucha frustración porque ves a los demás felices pero, a ti no. Y nos da por pensar que algo en nosotros falla. ¡Y no es así! Lo que falla es que no nos escuchamos, no nos dedicamos tiempo y, por tanto nos perdemos. Conocerse es la base de todo, es la base para dejar de estar perdido por la vida y, empezar a vivir en coherencia contigo, y esto aporta mucha paz y tranquilidad (cero conflictos internos).

Y quiero resaltar que, el autoconocimiento es un trabajo para toda la vida ya que las personas vamos evolucionando.

P: ¿Por qué en pleno siglo XXI tenemos miedo a amar o ser amados? ¿Han influenciado la proliferación de apps de ligue y redes sociales a ello?

R: Porque hemos asociado el amor con el sufrimiento. Hemos caído en esa confusión al 100% porque, la falta de amor hacia nosotros mismos no ha llevado a vivir historias tóxicas y, de enganche emocional y hemos concluido que eso es el amor y las relaciones. Y la realidad es que ahí, hay cero amor.

El amor hay que trabajarlo sí, pero no implicada sufrimiento. Y en referencia a las apps, éstas han venido a reflejar, de una manera más visible, como está nuestra sociedad con respecto al tema del amor. En consulta he tenido que trabajar, muchas relaciones tóxicas que habían salido de las apps, pero también historias realmente bonitas. No depende tanto del medio, sino de cómo lleguemos y como gestionemos ese medio nosotros.

P:. He observado tu gran trabajo en tu perfil de Instagram. Me transmite cercanía ¿Cómo te están ayudando las redes sociales?

R: En mi caso, me ha permitido poder mostrar al mundo, como trabajo dentro de mis sesiones. Algo que antes, sin un canal tan directo, cercano y diario no podía hacer. Y la gran ventaja, es poder llegar a más personas de una manera más cercana, con las que poder interactuar a diario y aportarlas valor.

P: ¿Existe una fórmula mágica en el amor? Si es así, ¿Cuáles serían los ingredientes?

R: Los ingredientes serían…

  • Amarte y aceptarte a ti mismo.
  • Amar y aceptar a tu pareja.
  • Descubrirte a ti y a tu pareja todos los días.
  • Disfrutar de ti y de tu pareja todos los días.
  • Tener intimidad (tanto personal como para la pareja).
  • Tener un proyecto común.

Cuéntame cuál es tu historia de amor favorita (cine, historia, literatura o la vida real…)

Aunque parezca raro no tengo en este momento. He tenido muchas (Ejemplo: La Bella y La Bestia, Jerry Maguire, etcétera). Pero con el tiempo he ido viendo desde donde nacían esas historias y no. Y ahora me quedo con reflejos que me gustan pero, ninguna representa lo que para mí sería una historia de amor sana y consciente.

Que la vida siempre conspira a tu favor.

Miriam Albil

El abogado enigmático

<< ¿Pero quién de fuera? Es que claro, como este chico habla enigmático… ¿Pero y dónde se ha metido Jorge Javier? >>, la conversación entre Adara y Joao fue historia de la televisión. De aquí puedo sacar algo claro que yo también me topé con un chico enigmático. No tenía pensado en meterle a formar parte de mi saga Amor en tiempos de Tinder, pero es inevitable no hacerlo porque le conocí por allí.

Es abogado y yo pensé ¡bien alguien que me podrá sacar de la cárcel! No es que frecuente la cárcel, pero mira a Bridget Jones sin querer acabó en una celda con miles de asiáticas, sus bragas gigantes (yo confieso que algunas así tengo), tabaco en vena y yo no tenía wonderbras para regalar a las presas.

Empezó siendo el chico de las poesías y no me refiero a protagonizar la canción de Romeo Santos. Nuestra «relación» se resumió básicamente en dos citas, en parte porque Illa, el ministro de sanidad, pretendió que lo nuestro no funcionara. En época de pandemia es un caos poder conocer a un hombre y eso nos afectó, está claro. No sé si lo nuestro hubiera funcionado, nuestras quedadas molaban, pero como iba a conocer a un chico en condiciones un año de mierda, si el resto de años tampoco lo había conseguido, era demasiado lotería y este año además no la he jugado.

Lo único que me llevo de nuestras quedadas son unos kilos de más. Nuestras citas se basaron en cenas en bares y restaurantes de Madrid y en cada cita no aumentó nuestro enamoramiento, fueron nuestras kilocalorías. En la primera cita se vino arriba con una ración extra de fingers de pollo y patatas en el Goiko Grill. Menos mal que esa noche llevaba falda, porque te juro que si llego a ponerme mis Levis favoritos, los pantalones no me cierran. Él era un chico alto y podría disimular perfectamente unos kilos de más, pero yo con mi estatura Minion lo tengo demasiado complicado.

En nuestra segunda cita no tuvimos mucho tiempo para comer porque nos convertimos prácticamente en sommeliers de cervezas. De esos pedos en condiciones, donde filosofamos sobre la vida entre IPAS, Lagers y Pale Ales. Que risas nos pegamos y que «divertido» fue ver la cuenta final . Pero bueno la vida está para vivir el presente y si se vive así, ¿por qué no? así que me llevo una noche de muchas risas y cervezas a su lado. Allá él que se pierde salir con una auténtica foodie.

Me gustó conocerle, lo noté desde la primera cita. Lo que más me llamó la atención de él era lo peculiar que era, lo místico y esa sonrisa de pillo que me tenía enganchada. Y su energía, que la verdad que era una de las más bonitas que conocí. Él también me dijo que le gustaba la mía, pero seguro que lo hizo para fardar un poquito de misterioso. No soy mucho de horóscopos, pero confieso que llegué a buscar nuestra compatibilidad. La verdad que no salimos muy bien parados; Él, piscis, signo de agua y yo Aries, signo de fuego. Vamos que me ha apagado y se ha esfumado, tanto que hasta ha desaparecido. Me di cuenta que el chico Piscis es un poco complicado porque, aunque de primeras parezca un romántico de la vida, luego su corazón es más difícil de lo que parece a primeras. Y todo esto unido a que en su mente sucede un mundo paralelo, el mundo de sus sueños.

Así que nada chiquillo te recomiendo que cambies la táctica del orbiting , los likes y los simples mensajes navideños y me llames para tomarnos unas cerves, aunque viendo el percal y que ya entramos en enero y hace un frío de narices. Prefiero una de chocolate con churros. Ahí te dejo el mensajito, allá decides tú si aceptarlo.

Miguel Gane: «Escribo sobre el amor, porque está en todo de alguna manera. Es como el aire»

Miguel Gane (Rumanía, 1993) sabe lo que es ser valiente desde los nueve años y eso lo refleja en su forma de ver la vida y en su escritura. Escritor y poeta, enamora con sus poemas. Su ultimo libro «La piel en los labios» (2020), habla sobre la fugacidad de las relaciones, sobre la forma en la que uno vive desde dentro ese amor y la introspección de las mismas.

Ha sabido trasladar la esencia del amor, la sensibilidad y la sensualidad en sus escritos y es un autor referente en las nuevas generaciones de poetas. Entre sus otros títulos podemos encontrar «Con tal de verte volar» (2016), «Ahora que ya bailas» (2018) y «Cuando seas mayor» (2019). Una poesía urbana y cercana que te engancha desde que abres las primeras páginas de sus libros.

Miguel Gane firmando uno de sus ejemplares

P: ¿De dónde vienes, hacia dónde vas? ¿Quién es Miguel Gane?

R: De Leresti, un pueblo de Rumanía, de ahí vengo. No sé a dónde voy. Si lo supiese la vida no sería interesante. Supongo que eso es Miguel Gane, en sí, un caminante.

P: ¿Qué significado tiene la poesía en tu vida?

Actualmente, es la manera que tengo para tener cerca a personas que tengo lejos. 

P: Eres abogado ¿Por qué dejaste la profesión y cómo incidieron las letras cuando irrumpieron en tu vida para tomar esa decisión?

R: La literatura tiene el mismo fin que la abogacía: hacer de este mundo un lugar más habitable. Por eso decidí cambiar el camino, porque con la literatura se llega antes a la meta. 

P: El pilar de “Entrevistas con corazón” es el amor ¿Por qué escribes sobre él? 

R: Porque el amor está en todo, de alguna manera. Es como el aire.

P: ¿Cómo nos ha afectado e influido la pandemia a nuestros corazones, al amor y a nivel emocional? ¿Nos ha reforzado de alguna manera?

R: No creo. Tal vez no somos conscientes de lo que hemos vivido, y vivimos. Dentro de unos años podré contestarte a esta pregunta. Ahora solamente hay arrebatos de amor. 

P: ¿Cuál es uno de tus mayores miedos a la hora de escribir? ¿Quieres lanzar algún mensaje de cambio con tus poemas?

R: Claro, escribo por muchos motivos y uno de ellos es, precisamente ese, cambiar algunas cosas. El miedo es no conseguirlo, desde luego. 

P: ¿Cuál es el significado de tu tercer poemario “La piel en los labios”? ¿Qué pretendes transmitirnos con él y que tiene de nuevo en relación con tus otras obras?

R: Lo nuevo es la madurez con la que abordo el poema. Es un paso hacia adelante, al menos eso siento yo. Bueno el significado se ilustra muy bien en la sinopsis: Desde Madrid a Londres pasando por París, el mundo fue nuestro por un instante. Nos quemamos en el fuego, nos revolcamos en la tierra y nos empapamos en el mar. Tan vivos, tan libres; todo lo probamos. Pero entendimos que estábamos ante el fin cuando aquello que nos había unido empezó a separarnos y, en el aire, fuimos dos aviones con rutas diferentes. Lo que queda después del amor es lo que nos define. Llevas mi piel en los labios, pero, nunca lo supe con seguridad, ¿los usaste para morderme o para besarme?

P: ¿Escribir en papel u ordenador?

R: Actualmente creo en papel y corrijo en ordenador. 

P: ¿Recuerdas cuál fue tu primer poema y sobre qué hablaba? 

R: Sí, lo recuerdo. Trataba sobre un árbol que había delante de mi ventana, vivía en el cuarto piso de un bloque. 

P: ¿Te han ayudado las redes sociales en tu trayectoria como escritor? 

Sí, las RRSS son la ventana que el lector tiene para asomarse antes de ir a una librería y elegir uno de mis libros.

P: ¿Existe una fórmula mágica en el amor? Si es así ¿Cuáles serían los ingredientes? 

R: No lo sé, pero la empatía es algo que yo veo esencial en cualquier relación humana. Así que podría aplicar muy bien, también, al amor. 

P: Cuéntame cuál es tu historia de amor favorita (cine, historia, literatura o la vida real…) 

Actualmente, la que escribe Bukowski en su libro Mujeres. Probablemente, mañana será otra. El amor tiene eso, nunca deja de enseñarte nada nuevo y, al mismo tiempo, de dejarte con todas las preguntas en el aire. 

«I identify with those who are humiliated and offended, i find myself amongst them. Poverty does not have a voice. My duty is to achieve that their voice is heard. This is my mission»

( «Me identifico con los humillados y ofendidos, me encuentro entre ellos. La pobreza no tiene voz. Mi deber es lograr que se escuche su voz. Ésta es mi misión»)

R. Kapunscinski

Sandra Ferrer : «En Programa Mía trabajamos con las mujeres transformándolas y haciéndoles sentir algo distinto, llenándolas de amor»

Sandra Ferrer es psicóloga, terapeuta y apasionada de la comunicación. A través de sus vídeos, posts, entrevistas y podcasts ayuda a mujeres a salir de relaciones turbias. Les muestra otro camino para quererse, valorarse y les guía a la hora de buscar su propio reconocimiento. Les enseña a adquirir la suficiente seguridad para no depender de sus parejas u otras personas de su entorno.

Con su Programa Mía te acompaña a construir las bases para disfrutar de una relación sana, que te sume, que te haga sentir libre y segura de ti misma, para así superar la dependencia emocional que en muchas ocasiones reside en nuestras relaciones amorosas y nos avoca a una relación tóxica.

Muchas mujeres han ganado en seguridad y liderado sus vidas con Programa Mía

P: ¿Por qué surge el proyecto Programa Mía? ¿A quién va dirigido?

R: Hace unos años caí en una relación muy turbia. Me perdí. Y mira que siempre me he considerado una persona con mucha vitalidad, pero en aquella etapa la perdí y no sabía qué me estaba pasando. Cuando logré salir de ahí, me tatué en el costado izquierdo, en la parte de las costillas, “My own”. Quería reflejar la importancia de estar conmigo, de fiarme siempre de mi intuición, de ir a favor de mi y no de los demás.

Pasados unos años de crecimiento personal y profesional, decidí inaugurar mi marca personal llamándola “Programa Mia”. Programa Mia, además de una plataforma de divulgación e información acerca de estos temas gratuita, ofrece un programa online de 16 semanas para mujeres que están inmersas en relaciones tóxicas o bien nunca les sale bien y están frustradas y agotadas de eso, y necesitan ganar en seguridad y llevar las riendas de su vida.

Es un programa de terapia grupal (juntamos a 6 mujeres) y en esas 16 semanas, ocurren cosas maravillosas. Trabajamos transformándolas y haciéndoles sentir algo distinto, llenándolas de amor. El programa va dirigido a mujeres que se encuentran constantemente repitiendo relaciones que no les salen bien, o bien a mujeres que son ideales por fuera, que lo tienen todo o lo que se supone que se debe de tener para sentirse bien con una misma, pero no son felices. En definitiva, a todas esas mujeres que no se acaban de sentir dueñas de su vida y se pierden en el otro o lo evitan para no sufrir.

P: ¿Cómo nos ha afectado e influido la pandemia a nuestros corazones, al amor y a nivel emocional? ¿Nos ha reforzado de alguna manera?

R: La pandemia ha servido para que las personas, los humanos, hagamos un ejercicio que deberíamos hacer por cuenta propia pero nos aterra: PARAR. Parar y dejar de evadir nuestros temas no resueltos con el trabajo, las reuniones sociales, esos vinos tras el trabajo, el deporte, el consumismo o lo que sea.

Incluso nos hacemos adictas a las relaciones y mientras estamos analizando al pie de la letra lo que hace o piensa el otro, nos evadimos de nosotras mismas.

Con el confinamiento, es fácil conectar con ese vacío que hemos intentado llenar con numerosos distractores y que nuestra necesidad de amor, parece que crezca. Y quizás, lo que llamamos amor, en muchas ocasiones, también es necesidad si viene desde esa inquietud por llenar algo que no sabemos cómo llenar.

P: Tus conferencias, talleres, etcétera ¿Qué objetivo o finalidad tienen?

R: Concienciar. Cuando lanzo mis ideas, intento que aquellas mujeres que quizás están más lejos de ese objetivo que tengo tan a fuego de mirarse a ellas mismas y no al otro, se haga realidad. Hay mujeres que ya lo hacen, otras que no lo hacen pero consumiendo ese contenido lo harán en unos meses o quizás otras lo harán en años. Pero si puedo contribuir a ese despertar o darse cuenta, yo me voy a dormir súper feliz.

La idea es que busquen en ellas aquel amor que están buscando fuera. Porque desde ese lugar, las relaciones que llegan son carentes, acaban reflejando su falta de amor y compromiso con ellas. Si yo no soy capaz de decir alto y claro lo que siento y lo que necesito, ¿Cómo el otro me lo va a ofrecer? Entonces acabamos construyendo relaciones impostadas y luego pedimos que el otro nos mire, nos priorice y nos valore. Pero nosotras no lo hacemos. Porque a veces queremos que el otro nos escoja. Y para que nos escoja, creemos que debemos ser lo que él necesita.

P: ¿Cómo influye la dependencia emocional en una pareja?

R: Cuando dependes emocionalmente del otro, sientes que tu vida gira alrededor de esa persona. Y que si ese mensaje llega, estás bien, pero si no, no. Y cuando eso ocurre, es que hay algo de lo que no te estás responsabilizándote. Y por eso depositas en manos del otro tu felicidad.

A veces me preguntan cómo dejar de tener tantas expectativas con alguien. Y siempre respondo: “¿Qué pasaría en ti y en tu vida si esa relación tirara hacia adelante?”. Entonces te responden proyectándose en esa relación como una mujer completa, feliz, motivada, amorosa.

¿Cómo no vas a generar tantas expectativas en él y esa historia entonces? Estás haciéndole responsable a él y a esa historia de tu felicidad y de ese Yo ideal al que quieres aspirar. La idea es que ese Yo que tanto te entusiasma, logres alcanzarlo contigo misma. Y desde ahí, es cuando llegan relaciones que sí te suman y no que te salvan de la cueva llena de murciélagos.  

P: ¿Cuáles son las claves para que una relación funcione?

R: Esto lo explica Joan Garriga en su libro “El buen amor en la pareja” y dice que lo más fundamental es que SEA FÁCIL. ¿Sabes cuántas personas se enganchan a las relaciones complejas? Es como si relacionáramos amor con esfuerzo. Y cuando eso ocurre, es que hay patrones familiares y conceptos sobre el amor que debemos revisar.

Si a mi siempre me ha costado horrores que el reconocimiento por parte de mi padre o de mi madre llegara bien porque estaban ocupados o porque eran muy exigentes, cuando llegue un hombre que a la mínima de cambio me regale cosas y sea cariñoso conmigo, me va a rechinar. Es como que no lo tengo almacenado en mi registro emocional. Por eso, me resulta más familiar vincularme con hombres con los que me tengo que ganar ese cariño. Y para sanar eso, hay que hacer un trabajo emocional profundo.

Además de eso, que tú misma te sepas dar lo que necesitas, es la condición básica para que esas relaciones funcionen y no coloques al otro como el responsable número 1 de tu bienestar.

P: ¿Cómo podemos reconocer un amor tóxico?

R: Es muy fácil, eso se siente. Básicamente porque te hace daño. Y porque gastas una grandísima cantidad de energía en esa historia. Suelen haber muchos baches, y pasas de momentos muy bonitos a otros en los que sientes que esa relación se va al traste y tú con ella. Y el refuerzo intermitente es lo más adictivo que hay.

Como una máquina tragaperras, por ejemplo. Hoy gano 200€ y pasado pierdo 400€. Y sólo quieres probar y probar y probar hasta que vuelvas a obtener el premio y vuelvas a sentirte bien. Aunque esa paz interior dura muy poco, porque la relación en sí es turbulenta y su propia construcción se basa en esas curvas que tanto te desestabilizan y te hacen adicta a ella.

Y es por eso que no logras salir de ahí, porque tienes la esperanza de que algún día, sólo vaya a quedarse la parte bonita.

P: ¿Por qué en pleno siglo XXI tenemos miedo a amar o ser amados? ¿Han influenciado la proliferación de apps de ligue y redes sociales a ello?

R: Yo soy partidaria de las apps para conocer a gente y más con los tiempos que corren. Aún así, tengo que decir que se deben dar varias premisas. El tema no es buscar y buscar, sino que antes nos tenemos que parar a ver desde qué lugar estamos buscando. Si estamos en esas apps con una cara hasta los pies, buscando corroborar que la app es una porquería, o con la desconfianza de que cualquiera nos la va a jugar. He visto a muchas mujeres que aún con ese arsenal de miedos y de frustración, siguen erre que erre ahí. Quizás es ahí dónde es bueno parar y dejar de hacer para empezar a sanar aquella mochila de decepciones que llevamos a cuestas. Es súper importante la sintonía en la que tú te presentas frente a la posibilidad de encontrar a alguien. Al final, tú creas lo que crees. Por eso es fundamental revisar tu energía en cómo lo haces.

También es verdad que cuando hay tantas opciones y tan fácil acceder a ellas, es también fácil que sintamos que no tienen tanto valor. Cuando conocías al amigo de tu amiga, no tenías narices a no contestarle cuando te proponía quedar. En cambio, ¿Cuántas personas dejan de responder a un perfil de Tinder que les propone ir a tomar algo? Y, ¿sabes qué? Aunque sean perfiles, somos personas. Y eso sí que creo que tiene impacto.

Aún así, los miedos también es cierto que se acumulan decepción tras decepción y herida tras herida. Y como decía antes, estamos muy acostumbrados a obviar esos baches y a seguir y seguir. Y nos olvidamos de parar y reparar. Y pensamos que “cuando llegue la persona, todo irá bien”. Pero no siempre es así si no reparas ciertos temas que vas a volver a volcar en tu próxima historia.

P: ¿Existe una fórmula mágica en el amor? Si es así ¿Cuáles serían los ingredientes?

R: Yo no la conozco. Pero sí que puedo decirte lo que funciona. Y es darte cuenta de cuando la cosa fluye. ¿Cuántas veces nos encallamos intentando que sea lo que ya vemos que no está siendo? Ojalá tuviéramos la habilidad de soltar, de aceptar que lo que es, tiene que ser. Y lo que no, no.

Dejar de resistirnos a lo que está ocurriendo, pretendiendo evitarlo porque queremos que salga bien. Pero quizás, el foco está en soltar lo que sentimos que no está yendo bien para poder enfocarnos en lo que sí puede fluir. Obsesionarnos en que salga bien es el preludio de todo esto que te comento. Porque el miedo te lleva al control y el control te lleva a pretender manipular sentimientos que no son manipulables.

P: Cuéntame cuál es tu historia de amor favorita (cine, historia, literatura o la vida real…)

R: Hay tantas… Soy una romántica empedernida, no te lo voy a negar. Aunque si te pusiera algún ejemplo, sería entrar en contradicción con todo lo que te he contado jejeje. Pero aprovecharé la historia de Titanic, ¡¡que me encanta!!

¿Qué hubiera pasado si hubiera existido Titanic II? Después de que Rose ya se sienta libre, ¿Seguiría enamorada de Jack? Analizándolo, ¿ella se enamoró de él o de su libertad? La libertad que ella no tenía y necesitaba para ser feliz. Nunca lo sabremos, no hay Titanic II, pero ahí lanzo la reflexión.

Tú eres Tú
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías
Tú eres Tú
Yo soy Yo
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
Será maravilloso
Si no, no puede remediarse.

Fritz Perls

Resacas de confinamiento

No sé si es la abstinencia de alcohol o el aburrimiento, pero aquí ando escuchando Otro trago, de Sech y Darell, sí , el reggaetón del montón que utilizas para superar resacas de confinamiento y levantarte un poco el ánimo. Otro domingo más encerrada y en unas horas devoraré las calorías de una pizza familiar que pienso comprar en la esquina de casa. Mi cuerpo se tiene que estar quejando, solo le regalo aburrimiento, hidratos de carbono, chocolate en exceso y unos granos en la cara. Lo único bueno que he dejado de lado el alcohol, bueno las cervezas, pero eso ha sido más bien por culpa del frío. Ya las estoy buscando sustituto y el vino tinto cosecha del otro día está tomando posiciones. Tengo la dignidad de no quedarme en pijama y me cambio de bragas que conste, pero por mí estaría tirada en la cama, con mi pijama divino de Friends , mirando el techo de mi habitación y tragándome vídeos de Tik Tok.

Y paso que soltéis las múltiples frases de Mr. Wonderful, yo siempre he sido más de Puterful. ¡Dios mío! Y ahora mi padre acaba de salir de la habitación de mi hermano vestido con una sudadera y unas gafas negras al estilo Puff Daddy o el rapero Snoop Dogg; dice que a mi hermano no le queda y se ha encasquetado su ropa. Créeme que esa imagen no ayuda a levantar mis ánimos.

Bueno aun así tengo que confesaros que de estos momentos en mi <<apasionante>> vida, salen obras maestras, ideas y mis ganas de escribir aumentan. Tenía que tener alguna droga y esa es la escritura. Acabo de volver a ver por cuarta vez la peli Soltera codiciada, necesitaba un poquito de empoderamiento femenino y unas dosis de risas o como diría si estuviera viviendo en Perú <<quería cagarme de la risa>>. Perdón para aquellos que les ofende hablar sobre algo tan escatológico. Milagro es que no me de por pasarme por alguna peluquería cercana a casa y me corte el pelo, por el simple hecho de que pensamos que con aquello solucionamos todo y nos transformamos en una nueva persona. Llegué a leer una vez que en Internet había nacido un movimiento bajo el hashtag #breakuphair , personas con el corazón roto (yo ni siquiera lo tengo) que habían decidido cambiar de imagen. Yo si lo hubiera hecho sería por el aburrimiento, que es más triste todavía.

Fíjate que hasta la nostalgia de los 90 ha hecho mecha estos días, pero no a los momentos, sino al Tamatgochi, a la flauta ( yo fui capaz de aprenderme la de Titanic), al Messenger, al Tuenti, al Emule, a los tazos, al Alcatel One Touch Easy y al Nokia 3310. Que malas son las resacas de confinamiento, menos mal que siempre agradeceré a Idilia Fods, en concreto a su Nocilla, por regalarme dosis de endorfina.

Firmado:

Reclusa número 69, cárcel Alcobendas.

Dieta básica: Comida de mami, aperitivos de la zona, pizza y churros comprados al lado de casa.

Interacción social: Nivel 0

Satisfayer: Por debajo del 20% ( A punto de acabársele las pilas)

El chico del fuet

Acabo de levantarme con una resaca de narices, puede que sea por mi afán por liarla o por los litros de cerveza que tengo ahora mismo en mi cuerpo. Eso, y los malditos chupitos de tequila que por obra y gracia acabaron también dentro de mí ayer por la noche.

Os preguntaréis ¿Por qué el chico del fuet? como nuevo capítulo de mi vida y no, no tiene nada que ver con un miembro viril, ni con mi lista de la compra. Todo ocurre por el simple hecho, que acabé bajo las sábanas de un actor y precisamente no de películas de James Bond, sino más bien de una marca popular de alimentación, pero que está rica ¡eh!, de eso doy fe. Y él perfectamente sabe que podría haber protagonizado el videoclip Sexy And I Know It, de los grandísimos LMFAO. A falta de discoteca, confieso que acabo de ponerme esta canción en unos decibelios considerables y estoy dándolo todo, a la vez que intento escribir.

Pues resulta que a pesar de tener una vida amorosa, en su mayoría desastrosa, los hombres que forman parte de ella son interesantes, eso no lo voy a negar y gracias a ellos, puede que me convierta en una escritora millenial, de esas que triunfan antes de los 25. Aunque bueno en mi caso tendría que ser antes de los 35. Si el niño no llega (cosa que es muy difícil, a no ser que sea del Espíritu Santo), pues que mi bebé sea un best seller, de esos que te marcan y me resuelva mi inestable, también vida laboral.

La historia con el chico del fuet, se inició en nuestro rinconcito favorito de la Latina, el bar de Marco (no es el nombre, pero nosotras lo hemos bautizado así) . 5 años en los que se convirtió en nuestra familia de cerves y pizzas argentinas de vicio. Allí siempre acabamos nosotras; tenemos zona VIP, karaoke, música a nuestra elección, cerveza a tutiplén y un balcón a lo Romeo y Julieta. Am! y sobre todas las cosas, tenemos la paciencia de Marco.

Esa noche todo empezó light, como de costumbre. Conversaciones interesantes con las chicas, muchas risas, muchos bailes, música a tope y cuando nos dimos cuenta, la mesa se había llenado de botes de Mahou, Estrella Galicia y Alhambra. Porque para maestras cerveceras, nosotras. Pues un grupito de chavales se asomó a saludarnos, entre ellos estaba el chico del fuet, al que observé como trasteaba en su Tinder, en busca de matchs. Es ahí cuando entré en acción y le aconsejé << ésta sí, ésta no, yo creo que no te pega>>. Claro imaginaros la cara de él, esta chiquilla de 1,53 a qué viene a decirme esto, pero a cambio recibí unas risas y conversación. Por otro lado nuestra soprano favorita seguía deleitando al personal con sus mejores éxitos. Tenemos una amiga artista, cantante de ópera, que ansiamos que la fichen Los Javis o Pedro Almodóvar para un reality, estamos seguras que en unos años lo conseguiremos. Ese día era el día del tequila, y claro yo que me he convertido en una foodie le pedí a Marco que nos regalara unos chupitos. Él nos ama muchísimo, porque pese a vernos ya demasiado felices, nos invitó a unos.

En época de coronavirus los bares cierran pronto, y si pasa eso toca trasladar la fiesta a una casa y allí acabamos mis amigas y yo en la casa del chico del fuet. Podríamos decir que todos podíamos haber protagonizado un capítulo de Paquita Salas; era un escenario idílico, barrio castizo de Madrid, cervezas de por medio, historias surrealistas, amigos extraños y sobre todo por la camisa de leopardo que llevaba el chico del fuet. No suelen atraerme chicos de su fisionomía y con barba desaliñada (por muy de barbas que sea), pero la camisa fue la clave para enamorarme. Estaba claro que feeling había, yo creo que tengo fijación por mentes creativas o artistas de barrio y él lo era. Como diría me hizo el amor con la mente, con su conversación y con esa intelectualidad que me transmitió mientras hablábamos. Bueno y por culpa de los besos que nos dimos también, eso es algo lógico. Yo creo que me fichó como «candidata a su corazón» por el hecho de que me vio posible alumna de su compañía de teatro, él era director de teatro y profesor de una escuela, si es que tengo demasiada labia en esto de la escena de calle.

Aun así todo se quedó en una noche intensa y divertida de sexo, ¡am! y en una nota: <<LLÁMAME CUANDO QUIERAS, FUE UNA NOCHE GENIAL.MI NÚMERO ES XXXXXXXXX >> y ya está. Unos días después estaba dándole al play en Youtube y viendo su desparpajo frente a la cámara y me pareció tierno, muy tierno.

Sheldon y su hamburguesa sin patatas fritas

Hoy estoy perezosa, tanto que por no levantarme a por la goma del pelo, acabo de coger el lápiz que tengo sobre la mesa y me he plantado un moño, ¡tan divina!, como diría mi mejor amiga colombiana. Solo os aviso que la historia de hoy viene cargada de frikismo, ya sabemos que mi relación amor – odio con Tinder nunca me deja indiferente y siempre me trae individuos que pueden formar parte de la saga X-Men, aunque esta vez el capítulo que iba a protagonizar era más cercano a uno de Bing Bang Theory.

Llevaba semanas hablando con Javi, un chico de los que no hay y de los que puedes guardar en un frasco como especie en extinción para analizar. Yo creo que lo que más me llamó la atención fue su primera presentación: HOLA ME GUSTA LA GENTE SIN TORNILLO, y claro yo tengo ya muchos atrofiados o los que tengo necesitan una dosis de aceite. Así que pensé, éste es de los míos. Puede que a simple vista pareciese un poco pretencioso, su presentación como estudiante de doctorado de inteligencia artificial, su 1,90 metros y su sonrisa bonita. Suena a buen partido ¿no?, pero de un ingeniero nunca puedes fiarte, me he ido dando cuenta con el paso de los años. Y allí estaba yo, una periodista en paro, sin doctorado, con mi 1,53 metros, que estaba más a años luz de él, que cerca y no lo digo por la altura, que también. Lo único que compartíamos era nuestra bonita sonrisa y una miopía de cuidado.

Lo nuestro fue una merienda, me cayó muy bien al verlo, pensé << no me voy a aburrir, por lo menos será una tarde entretenida>>, total es esto o tragarme el Sálvame o la telenovela turca de Divinity. Así que me decanté por lo primero. Por lo visto el chiquillo no había comido, decía que se iba a comer la mesa del hambre que tenía (claro, es lo que tiene una noche de sexo larga, después lo entenderéis). Lo primero que hizo, fue sentarse a la mesa y pedir una hamburguesa, yo pensé << Olé, es de los chicos que se deja llevar por sus instintos y no cuenta calorías. Me gusta>>. <<Perfecto tendré patatas gratis y le robaré alguna>>, pero cuando la camarera le fue a tomar nota <<¿con patatas fritas no?>>, él respondió <<¡no!, con ensalada y por favor un vaso de agua>>. A lo que la camarera sacó su vena cómica tras la mascarilla y le dijo <<Y eso que venías con hambre>>. Yo como experta en suspender los instantes incómodos, dije rápidamente <<¡también una cerve!, por supuesto era para mí. El alcohol siempre ayuda, quieras o no, para que la guerra fría de una primera cita no se apodere de ese momento incómodo.

Le miré con condescendencia, no es que esté en contra de la gente que se cuide, para nada. Pero brindar, mirando a los ojos con un vaso de agua no es lo mío. Me dijo: << es que soy un realfooder, ¿sabes lo qué es eso? >>. En mi vida siempre me dijeron que soy demasiado expresiva con la cara, creo que se dio cuenta perfectamente que eso sobraba. Se notaba que yo no lo era por lo que veo. La conversación fue amena, la verdad que no me aburrí, me pareció un chico muy interesante. Así que compensaba que sobre la mesa no hubiese patatas fritas. Me contó que era muy tímido con las mujeres y que seguía visitando a su psicóloga para arreglar ese problema. A mí no me lo parecía la verdad, le vi muy suelto. También me confesó que era un consumidor nato de tutoriales y videos de seducción, yo le dije que por mucho que lo hiciera, el amor no tiene una fórmula matemática perfecta.

Podríamos decir que nuestra cita fue un taller, me habló de tips de cómo comportarme en una cita. Tenía delante a un <<Sheldon del amor>>, porque me confesó, algo que no pensé que lo haría la primera cita, que tuvo síndrome de asperger. Aquello llegó a convertirse en una conferencia de superación, más que una cita. En el que por supuesto yo era la psicóloga y Javi mi paciente. Me gustó que se abriera, pero creo que fue demasiada información para procesar el primer día. Nos despedimos y se supone que teníamos pendientes unas cervezas artesanales (esas que finalmente voy a tomar con mi hermana, ¡y tan feliz eh!). A los días me escribió diciéndome que si recordaba que me había dicho que había dormido la noche anterior en que quedamos con una chica y que la estaba conociendo y que les iba todo genial, que quería centrarse en ella. Algo muy complicado en los hombres, centrarse en una persona. Recordar el <<ego de agenda>>, cuantas más chicas en el móvil, ego más grande.

Vamos que tenía a su Penny , yo de lo que dice él que me dijo, o tengo alzheimer o se lo ha inventado. Porque, que yo sepa no mencionó a ninguna de sus amantes. Lo más gracioso, que quería coleccionarme como amiga. << No bonito, amigos tengo muchos y no necesito más >> , ahora entiendo porque le faltaba ese tornillo y porque llegó hambriento, tras esa noche de pasión con la susodicha.

Y aquí sigo (con Carla Morrison de fondo, os la recomiendo), mientras él sigue contando calorías, yo sigo comiéndome la vida. Por cierto voy a prepararme una hamburguesa con patatas fritas 😉

El embrujo de Penélope

Las luces  y el sonido de los altavoces iluminaban la zona cercana al puerto. Era el último día en el campamento de verano y Penélope estaba resplandeciente. Brillaba  en esa noche tan especial y llevaba su pelo suelto, salvaje y un vestido blanco que transparentaba a la luz de la luna sus pechos, pequeños pero sensuales. La joven paseaba por el puerto y las miradas electrizantes de otros hombres recorrían su cuerpo. Ella distaba de esto, porque era un alma libre, que amaba por encima de todo vivir al límite. Nació en Francia, pero creció en las playas de Tarifa y ese carácter andaluz lo llevaba en el ADN.

Era la diosa de las aventuras y esa noche tenía una cita con aquel desconocido al que había conocido a través de las múltiples aplicaciones a las que he bautizado como <<solucionadoras exprés de vidas amorosas>>. Penélope había tenido una conversación gourmet con Adam, algo poco común con los chicos que iba conociendo a través de las apps de ligues. Pero, lo que más le atraía, es que era un completo desconocido para ella. En el perfil de él no aparecían sus fotos, solo imágenes de frases de Benedetti y claro eso había llamado la atención de la joven. Porque si hablamos de amor es esencial pensar en este escritor.

La única premisa de la cita, era que ambos debían llevar una máscara puesta, Penélope era de esas mujeres que amaban el enigma por encima de todo. Pero, esta vez no era por elección propia, su máscara era fruto de un accidente que tuvo con su padre a los cinco años en una embarcación llegando al puerto, que le había desfigurado parte de su rostro. En sus fotos siempre aparecía con ella puesta, aun así los hombres siempre escribían, ¿Sería el morbo a lo desconocido, el morbo a saber que habría tras esa máscara?

Cuando la luna iluminaba la playa, Penélope sintió una electricidad por su cuerpo y un deseo incontrolable de acercarse y fundirse en un abrazo con aquel desconocido. Adam, aparcó la moto y caminó hacia ella. Se produjo el encuentro de las máscaras, aun así Penélope pudo apreciar que era un hombre alto, fuerte, con barba y las canas reflejaban su edad y su paso agitado por la vida. El perfecto desconocido se quedó sin palabras, pero el deseo por perderse en ese cuerpo y llegar al clímax empezó a acomodarse en su mente. Parecía que el embrujo de Penélope empezaba a hacer efecto. Adam se acercó a ella y le dijo al oído que tenía una casa al lado de la playa, con unas vistas al puerto increíbles. El brillo en los ojos de aquella joven le había cautivado. Adam decía que el amor y la pasión no estaban reñidos a la edad. Penélope era la prueba de esto, con sus dulces 26 años no entendía de edades, solo amaba a personas.

Aquel hombre, con su sutileza cogió a Penélope por el brazo y la elevó al cielo con un beso apasionado, la atrajo hacia él y le mostró las vistas desde la ventana de su habitación. La fuerza de las olas y el olor a hombre, humedecieron a Penélope quien enloquecía con los besos de Adam. Sabía cómo guiar su lengua por el cuerpo de la joven, lentamente y erizando cada poro y rincón de la pálida piel de Penélope. Finalmente cayeron rendidos en la cama y empezó una lucha salvaje entre ambos, una lucha apasionada. Adam follaba a Penélope no solo con deseo, sino con verdad, los gemidos de la joven se convirtieron en un eco que oían los pescadores cercanos al acantilado. Ambos habían perdido el concepto de espacio temporal.

Los amantes se vieron deslumbrados con el sol que entraba por la ventana, sin darse cuenta que había amanecido y habían agotado todas sus fuerzas. Penélope se vistió con su vestido blanco transparente, la ropa interior quedó en poder de Adam, como un trofeo de guerra. Le dio un beso en la frente a Adam que seguía plácidamente dormido en la cama y se marchó de la habitación, como ella quería como un alma blanca, como un alma libre.